
Ya llevaba dos horas esperando en aquella sala mohosa, llena de cadenas, y ratas, con ese maldito hilo musical sonando. En realidad, ya habían pasado dos horas, tres días y una semana, desde que Beckelar inició los trámites para conseguir una espada nueva. Primero se le olvidó cumplimentar el formulario B/12. Después, el príncipe tuvo la mala pata de no fotocopiar por triplicado su tarjeta de ‘Protagonista preferente’, lo que le acarreó una nueva espera. Cuando por fin parecía que tenía todos los documentos a mano, el magnífico profesional de turno le indicó amablemente, que aquella cola era para solicitar una ‘Secuela sin guionistas de Disney’.
Ahora por fin, Beckelar se encontraba en el lugar adecuado.
- Siguiente… -el funcionario, con ojos caídos y pelo demacrado, hizo sonar el pequeño timbre que siempre tenía a mano.
- Hola, buenos días. Mire, yo necesito una espada para un trabajito que me ha salido. Soy ‘Protagonista preferente’, y me haría falta…
- ¿Qué tipo de trabajo es? –cortó el tipo de la ventanilla.
- Pues mire, se trata de rescatar a una princesa en…
- No me diga más. Nada, le mando a la sección de instrumentos de cuerda. Buenos días.
- ¡No oiga!, si es que a mí lo que me hace falta es rescatarla, no seducirla.
- ¿Y a mí que me cuenta? ¿Sabe lo complicado que es extender una licencia de arma blanca?
- No, si yo tengo licencia, lo que necesito es la espada, que se me ha perdido.
- ¿La ha buscado en casa?
- ¿Qué? Claro que sí. Oiga, a mí me habían dicho que ustedes subvencionaban espadas, que estaban…
- Ya, ya… pero como el presidente de la Junta… del Reino ha abandonado por un puesto mejor en la Mesa Redonda, la cosa ha cambiado. Ahora necesita usted pasar un test psicológico.
- ¿Lo ha dicho el nuevo presidente?
- No, es un tema del sindicato, que no quieren más accidentes con lanzas y picas.
- Vaya cosa… por cierto, ¿no habría que organizar unas nuevas elecciones? Lo digo por aquello de que esto es un Reino demócrata, ya sabe.
- Sí sí… demócrata y aconfesional… Mire, le mando a la ventanilla de peticiones, para que le den cita en la sala de espera, en donde cogerá número para pedir hora en el psicólogo.
- Eh…
- Gracias, buenos días.




